viernes, 13 de febrero de 2009

Polos positivos, polos negativos.

Empujada por mi buen amigo Juanki, reinicio hoy este blog olvidado, que pretendió en su momento servir de desahogo, así como de inspiración para un posible futuro literario. De entrada, la cuestión era empezar por algo. Daba igual lo que fuera. Había que "estrenarse". Entonces fue cuando me vino a la mente una frase que siempre dicen los escritores "hay que escribir sobre lo que mejor se conoce". Por ello, hablaré de una técnica que estoy utilizando últimamente, y que verdaderamente funciona. Se llama "sofronización caycediana" porque fue un tal Doctor Caycedo el que la inventó. ¿Qué cómo surgió todo esto? Pues bien, una que es muy dada a las crisis de ansiedad, las angustias y las taquicardias, cuando algo sale de fuera de mi control, en octubre de este año pasé otra de esas etapas nerviosas, de no poder dormir, de tener un dolor constante en el estómago por culpa de los nervios y de pasarlo realmente mal cuando tenía una taquicardia. Por lo que acudí a mi doctora, una tía muy maja, que visita en Rosas, y que me va conociendo ya, y sabe de qué pie cojeo. Ella me propuso empezar con esta técnica, y me aseguró que me iría muy bien para todo esto que me ocurre. Así que le hice caso y empecé. Al principio, no era más que relajación general del cuerpo y de la mente, y poca cosa más. No obstante, en cada sesión, se incidía mucho en la importancia de activar la parte positiva en la mente. Pensar en cosas positivas, hacerlas presentes, creer en uno mismo y apreciar las pequeñas cosas del cada día. Y parece una tontería, pero no lo es. En absoluto. Lo practico cada día y me funciona. Procuro disfrutar más todo lo que hago (básicamente del trabajo), la gente con la que estoy (sobretodo con mi familia, que me dan mucha fuerza para sobrevivir), y de esas cosas tontas, a las que no se dan importancia, pero que te hacen feliz y te dan satisfacción. Y es que una ha sido siempre muy negativa, y no sé si por eso, o por otras cuestiones, he tenido siempre mucha mala suerte. Me han salido muchas cosas mal, y eso a lo largo de los años, hace mella. Así que me he propuesto cambiar. Sí, sí, cambiar. No de forma de ser, no de forma de actuar, nada de eso. Sólo positivizar más mi existencia. Decir más veces que sí. Aceptar más las cosas como son, y no enfadarme por aquello que no tiene remedio. Así es que últimamente procuro vivir. Y puedo asegurar, que cuando llevo varios días seguidos tomándomelo en serio, y aprovechando al máximo, las noticias que recibo de mi entorno, y las pequeñas cositas que voy haciendo me salen bien. No hablo del rollo "energía cósmica" o que todos pertenecemos a un solo ente, o gilipolleces de ese estilo. No. NO pretendo ser mística. Para nada. Sólo, observo, tras la experimentación de algo sencillo, como es buscar el buen rollo desde dentro, y no esperar a que te venga de fuera. Eso es, simple y llanamente. De momento, aún llevo poco tiempo, pero a la larga, se me ha asegurado que da mucha confianza en una misma, y sobretodo, tranquilidad. A ver si con estas podemos de una vez matar al fantasma del estress que revolotea a mi alrededor cuando menos lo necesito

2 comentarios:

J.C.Alonso dijo...

La frosonización cayetana esa ¿no es optimismo en estado puro?
Dale dale, que son cuatro días y ya llevamos dos, por tanto nos quedan...¿DOS? Pues qué pocos.
Me alegro de que te reenganches con el blog.
En una de sus novelas Ruiz Zafón dice que los escritores siempre tienen alguna excusa para no escribir, siempre hay algo que es imprescindible hacer, como tomarse un zumo, leer el periódico, observar los pajarillos desde la ventana... pero veo que tú cuando te pones no hay quien te pare.

Eva dijo...

Muchas gracias niño. Me alegra mucho que me leas... Yo también te leo y eso me anima a escribir.... Mola tener eso en común y soltarse escribiendo. Al final te haré caso y, quién sabe, si algún día publicaremos una novela juntos..jajajaj.....

Un beso