lunes, 21 de julio de 2008

37 años y 7 dias.

Hoy, a la edad a la que hace alusión el título, empiezo a escribir mi blog, más a título personal, más a modo de recordatorio que como una ventana al mundo cibernético. Tal vez, con el tiempo, me atreva a comunicar a las personas cercanas esta decisión y las haga partícipes de mis pensamientos.
De momento, sirva la presente para continuar una especie de diario, que hace décadas dejé colgado y que quisiera reemprender, para cuando sea viejita poder rememorar y sobre todo recordar mis inquietudes. También debería servir como desahogo interior, por aquello de que a veces la palabra escrita es más recurrente que la hablada (además, deja impronta) . Y por último, y no por ello menos importante, para que sirva de trampolín o de lanzadera para cumplir uno de esos sueños tontos, que una tiene desde que era una niña: Escribir. Narrar. Explicar alguna cosa importante (o no) que llegue a tocar una parte del alma. Tal vez, las dos primeras, con un poco de práctica, sean fáciles de conseguir. Lo que no se si llegaré a lograr la tercera. Al menos se intentará. De momento, quede constancia aquí de que ese va a ser uno de los objetivos. Y si no se cumple, al menos se procurará ser un poco metafísica y ahondar en lo verdaderamente importante de la vida, que el día a día nos hace olvidar y esta sociedad acaba por enterrar del todo.